Manifiesto Chthulueno desde Santa Cruz

Revisado de “Donna Haraway y Cary Wolfe en Conversación”, Manifestly Haraway (University of Minnesota Press, 2016).


«Endosymbiosis, tribute to Lynn Margulis», Shoshanah Dubiner, 2012, www.cybermuse.com

 

Quizás es tiempo de escribir un “Manifiesto Chthuluceno”. “Mi” Chthuluceno es el tiempo de composiciones mortales que están en juego unas por otras y unas con unas. Esta época es el kainos (1) (ceno) de los poderes en desarrollo constante que son Terra, de aquellos con una miríada de tentáculos en todas sus materialidades, espacialidades y temporalidades difractadas y unidas por membranas interdigitales. Kainos es la temporalidad del espeso, fibroso y grumoso “ahora”, que es y no es antiguo. El Chthuluceno es un ahora que ha sido, es, y aún está por venir. El Chthuluceno es un espacio-tiempo inexorablemente difractado (recuerden a Karen Barad sobre los campos cuánticos en Meeting the Universe Halfway). Estos poderes surgen a través de todo lo que es Terra. Son destructivo/generativos y no son el recurso secreto de nadie. No están acabados y pueden ser terribles. Su resurgimiento puede ser terrible. La esperanza no es su género, pero si podría serlo el reclamar respons-habilidades. Las fuerzas terrenas matarán a los insensatos que no paran de provocar. Estos necios, asesinados pero no desaparecidos, acecharán como fantasmas en una destrucción tentacular continua.

Los poderes chthónicos, generativos y destructivos a la vez, son parientes de la Gaia de Isabelle Stengers y Bruno Latour, aun cuando sus Gaias no son para nada idénticas. Pero tanto para Stengers como para Latour y para mí, Gaia y sus parientes no son la madre; son gorgonas serpentinas como la indomable y mortal Medusa; ellas no se preocupan por eso autodefinido Antropos, eso que mira hacia arriba. Eso que mira hacia arriba no tiene ni idea de cómo hacer visitas, de cómo ser amable ni cómo practicar la curiosidad sin sadismo (recuerden a Vinciane Despret y Hannah Arendt). En el Antropoceno (una denominación que yo también he llegado a necesitar), las entidades chthónicas pueden unirse (y lo hacen) en una doble muerte aceleradora, provocada por la arrogancia de quienes industrializan, supertransportan y capitalizan mares, tierras, aires y aguas. En el Antropoceno las fuerzas tentaculares son las del fuego nuclear y el carbón; queman al hombre hacedor de fósiles que quema más y más fósiles de manera obsesiva, creando cada vez ms fósiles en una parodia lúgubre de las energías terrestres. En el Antropoceno, las fuerzas chthónicas también son activas; no toda acción es humana, por decir lo menos. Espantosos poderes surgen, inscritos en las rocas y la química de los mares. La doble muerte ama los abismos atormentados.

Las fuerzas chthónicas pueden impregnar toda Terra, y de hecho lo hacen, incluyendo a su población humana, que deviene con un amplio revoltijo de otros. Todos estos seres viven y mueren, y pueden vivir y morir bien, pueden florecer, no sin dolor ni mortalidad, pero sin practicar la doble muerte para ganarse vida. Los terrícolas, incluidos los humanos, pueden fortalecer el resurgimiento (en el sentido de Anna Tsing) de vitalidades que alimentan los apetitos voraces de un mundo exuberante y diverso. El Chthuluceno estaba, está, y aún puede estar lleno de lo que Anna llama ‘resurgimiento del Holoceno”, o “biologías salvajes”, es decir, la continuidad de una Tierra agreste, cultivada y sin cultivar, peligrosa pero abundante para criaturas en evolución constante, incluyendo seres humanos. Mezclado y peligroso, el Chthuluceno es la temporalidad de nuestro mundo, nuestro hogar, Terra. El Chthuluceno nunca es uno; siempre es sim-chthónico, no auto-chthónico; simpoiético, no autopoiético. Todas aquellas que nos preocupamos por la regeneración, las conexiones parciales y el resurgimiento debemos aprender a vivir y morir bien en los enredos de lo tentacular, sin estar siempre buscando cortar o unir lo que nos molesta. Los tentáculos son antenas, están decorados con aguijones y saborean el mundo. Los seres humanos son parte del holobioma de lo tentacular, y los tiempos de extracción y consumo del Antropos son como plantaciones de monocultivo y esteras de limo en donde antes florecían bosques, granjas y arrecifes de coral aliadas de maneras muy diversas con materialidades y temporalidades fúngicas.

El Antropoceno será corto. Es más bien un evento fronterizo que una época, similar al límite K/Pg (la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno). Una nueva mutación del espeso Kainos ya está llegando. La única pregunta es: ¿la brevedad de este “evento limítrofe” Antropoceno/Capitaloceno/Plantacionceno, se debe a que la doble muerte reina en todas partes, incluso en las tumbas de Antropos y su parentela, o a que entidades multiespecies, incluyendo los seres humanos, forjaron a tiempo poderosas alianzas con las potencias generadoras del Chthuluceno, para provocar el resurgimiento y la curación parcial ante la pérdida irreversible, de modo que viejos y nuevos hacedores-del-mundo pudieran echar raíces? Compost, no posthumanos…

El Chthuluceno está lleno de contadores de historias. Ursula Le Guin es una de las mejores, en todo lo que ha escrito. Hayao Miyazaki es otro; recordad Nausicaä del Valle del Viento. Prueben el juego en red Inupiaq Never Alone, Nunca Sola (2). ¡Miren el trailer!

Con narradores así, mi siguiente manifiesto deberá ser Make Kin Not Babies! (3)

Donna Haraway, invierno 2015

Donna Haraway es Profesora Emérita del Departamento de Historia de la Conciencia y del Departamento de Estudios Feministas de la Universidad de California, Santa Cruz, Estados Unidos. Es autora de numerosas publicaciones, incluyendo el Manifiesto Ciborg y del Manifiesto de las Especies de Compania: Perros, Personas y Otredades Significativas.

Traducción Helen Torres

(1) Kainos:nuevo, reciente

(2) Nunca sola http://neveralonegame.com/

(3) Posible traducción de Make Kin Not Babies!: Hagamos comunas, no familias!